Devocional

CERTEZA DE LO QUE NO SE VE

Todos tenemos momentos en los que nos gustaría escuchar la voz de Dios tan audible y palpable que sería imposible pasar desapercibido. Nos encontramos con encrucijadas entre esperar y perseverar o simplemente encontrar un nuevo camino.

A quién no le gustaría que simplemente Dios nos dijera “ éste es el camino que quiero que sigas” entonces ya sabríamos si continuar en la misma dirección o buscar una nueva.

¿Has deseado este tipo de certeza de parte de Dios?

Es común querer saber que va pasar. Le damos vueltas a nuestros pensamientos una y otra vez, hacemos listas de ventajas y desventajas y pensamos en lo que pasaría?

¿Qué pasaría sí está decisión me está haciendo perder mi tiempo?

¿Qué pasaría sí hubiera perseverado en mi decisión unos meses más?

Muy seguido nos inquieta la incertidumbre de lo que no podemos ver.

Es fácil en creer, confiar y descansar en Dios cuando todo está  bien pero cuando estamos estancados en cuál sería la mejor decisión o el camino correcto puede convertirse en una batalla espiritual.

Por eso tener la sabiduría y saber cuando continuar o cuando parar es una decisión crucial del día a día. Aún así nos frustramos porque no queremos descanso, queremos certeza y a menudo buscamos respuestas en los lugares incorrectos. 

Jesús nos enseña que podemos descansar en Él a pesar de nuestras circunstancias, cargas, y decisiones próximas a tomar. Pero no habla de un descanso de estar “acostados y sin preocupaciones” sino de esperar pacientemente con expectativa de lo por venir.

En el libro de Mateo capítulo 11 Jesús nos muestra que podemos acudir a Él en momentos de confusion e inquietud “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana”.

Jesús también nos habla que él toma nuestras cargas, nos quita toda incertidumbre y nos da certeza aún sí no lo podemos ver.

Estando expectante es tomar un paso a la vez sabiendo que Jesús ya hizo la buena obra y que Él la perfeccionará conforme a su voluntad.

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.” Filipenses 1:6

Por tal razón hay que estar atentos a lo que Dios quiere hablar y enseñar a nuestras vidas cada paso del camino estando conectados diariamente en Su palabra y oración.

El frustrarnos y querer tener todas las respuestas no ayuda así que debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance mientras confiamos y descansamos en que Dios está obrando en lo que nosotras no podemos hacer en nuestras fuerzas.

Oración:

Padre gracias porque a pesar de mi situación sé que Tú estás en control. Enséñame a seguir confiando en ti y que mi alma encuentre descanso y certeza en lo que yo no puedo ver. Porque sé donde terminan mis fuerzas es donde empieza tu voluntad.

En tu nombre oramos.

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